VI Domingo de Pascua

Domingo 10 de Mayo

PRIMERA LECTURA

                                                            Hech 8, 5-8. 14-17

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Felipe descendió a una ciudad de Samaria y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánime-mente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron sanos. Y fue grande la alegría de aquella ciudad. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial
                                                        Salmo 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Aclame al Señor toda la tierra! 
¡Canten la gloria de su nombre! 
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!" R./

Toda la tierra se postra ante ti, 
y canta en tu honor, en honor de tu nombre. 
Vengan a ver las obras del Señor, 
las cosas admirables que hizo por los hombres. R./

Él convirtió el mar en tierra firme, 
a pie atravesaron el río. 
Por eso, alegrémonos en él, 
que gobierna eternamente con su fuerza. R./

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, 
yo les contaré lo que hizo por mí: Bendito sea Dios, 
que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R./


SEGUNDA LECTURA

                                                        1Ped 3, 15-18

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán todos aquellos que difaman el buen comportamiento que ustedes tienen en Cristo, porque ustedes se comportan como servidores de Cristo. Es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal. Cristo padeció una vez por los pecados -el Justo por los injustos- para que, entregado a la muerte en su carne y vivificado en el Espíritu, los llevara a ustedes a Dios.

Palabra de Dios.




EVANGELIO 

                                    Jn 14, 15-21

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN.

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes. No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes. El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".

Palabra del Señor.

O BIEN:

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 17, 1-11

Terminada la Última Cena, Jesús levantó los ojos al cielo, y dijo: "Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorificame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo sali de ti, y han creido que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego diste, porque son tuyos. Todo lo mio por el mundo, sino por los que me es tuyo y todo lo tuyo es mio, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti".

Palabra del Señor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario