Domingo del Corpus Christi (Cuerpo y Sangre de Cristo)

 Domingo 7 de Junio

PRIMERA LECTURA

                                                    Deut 8. 2-3. 14-16

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Acuérdate del largo camino que el eñor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. lí él te afligió y te puso a prueba, ara conocer el fondo de tu corazón ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el: maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan sino de todo lo que sale de la boca del Señor. No olvides al Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud, y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca, y en el desierto te alimento con el mana, un alimento que no conocieron tus padres.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 

                                                Salmo 147. 12-15.19-20


R./ ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén, 
alaba a tu Dios, Sión! 
Él reforzó los cerrojos de tus puertas 
y bendijo a tus hijos dentro de ti. R./

Él asegura la paz en tus fronteras 
y te sacia con lo mejor del trigo. 
Envia su mensaje a la tierra, 
su palabra corte velozmente. R./

Revela su palabra a Jacob, 
sus preceptos y mandatos a Israel: 
a ningún otro, pueblo trató asi 
ni le dio a conocer sus mandamientos. R./


SEGUNDA LECTURA

                                                        1Cor 10, 16-17

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.


Hermanos: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un todos nosotros, aunque solo pan, somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.

Palabra de Dios.


Secuencia  (optativa)

Glorifica, Sión, a tu Salvador, 
aclama con himnos y cantos 
a tu Jefe y tu Pastor.

Glorificalo cuanto puedas, 
porque él está sobre todo elogio 
y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza que hoy se nos propone 
es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la cena 
Cristo entregó a los Doce, 
congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo, 
alabémoslo con alegría, 
que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos 
el dia en que se renueva 
la institución de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey, 
la Pascua de la nueva alianza 
pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo, 
las sombras se disipan ante la verdad, 
la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena, 
mandó que se repitiera 
en memoria de su amor.

Instruidos con su enseñanza, 
consagramos el pan y el vino 
para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos 
que el pan se convierte en la carne, 
y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves 
es atestiguado por la fe, 
por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino, 
que son signos solamente, 
se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida, 
pero bajo cada uno de estos signos, 
está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente, 
sin que nadie pueda dividirlo 
ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil, 
tanto estos como aquel, 
sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros
Buenos y malos, todos lo reciben, 
pero con diverso resultado

Es muerte para los pecadores 
y vida para los justos: 
mira cómo un mismo

Cuando se parte la hostia, 
no vaciles: recuerda que en cada
fragmento está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta, 
sólo se parten los signos, 
y Cristo no queda disminuido, 
ni en su ser ni en su medida.

Este es el pan de los ángeles, 
convertido en alimento de los hombres
peregrinos: es el verdadero pan de los
 hijos, que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron: 
el sacrificio de Isaac, la inmolación 
del cordero pascual y el maná 
que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero, 
ten piedad de nosotros: apaciéntanos y
cuídanos; permítenos contemplar los
bienes eternos en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo, 
tú, que nos alimentas en este mundo,
conviértenos en tus comensales del cielo, 
en tus coherederos y amigos, 
junto con todos los santos.


EVANGELIO 

                                        Jn 6, 51-58

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGUN SAN JUAN.


Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Los judíos discutian entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?" Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".

Palabra del Señor.


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